Jalisco.- El universo pictórico del acuarelista Jorge Monroy, conformada por embarcaciones sobre el oleaje, arboledas, cielos abiertos y caseríos suspendidos en una atmósfera serena, se muestra en la exposición “Rumores y colores”, que se exhibe hasta el 28 de junio en el Centro Cultural J. J. González Gallo.
La muestra propone un recorrido por la ribera de Chapala y otros paisajes de Jalisco atravesados por el agua, donde la técnica de la acuarela se convierte en un medio para captar lo inasible: la luz, la humedad del aire y la quietud que envuelve al paisaje.
En el marco del 20 aniversario del recinto, la exposición funciona también como un homenaje al lago y a la memoria visual de sus comunidades. En cada pieza, Monroy construye escenas donde el horizonte se diluye y el agua deja de ser un elemento físico para transformarse en lenguaje pictórico.
La selección incluye además una obra de Alfonso de Lara Gallardo, maestro del artista, que establece un vínculo entre generaciones y subraya la continuidad de una tradición plástica centrada en el paisaje.
Más que representar, las obras sugieren, detienen el instante y lo convierten en una experiencia contemplativa.
Originario de Morelia (1951), Monroy ha consolidado una trayectoria enfocada en la exploración de la luz y la atmósfera. Formado en la Universidad de Guadalajara, su trabajo se distingue por una técnica depurada que privilegia la transparencia y el silencio como recursos expresivos.
A lo largo de décadas, ha presentado más de 100 exposiciones en México y el extranjero, además de desarrollar obra mural en espacios públicos.
La curaduría de la muestra corre a cargo de Alejandro Cámara Frías, mientras que el texto de sala, firmado por el poeta Jorge Souza Jauffred, describe estas acuarelas como un manantial rumoroso, donde el paisaje recobra su dimensión simbólica y emocional.
“Rumores y colores” cuenta con entrada libre, y puede visitarse de martes a sábado, de 11:00 a 17:00 horas, y domingos de 11:00 a 14:00 horas. El centro cultural se ubica en la Avenida González Gallo S/N, en el Centro de Chapala.
La invitación es a recorrer una propuesta que, desde la sutileza de la acuarela, recupera la dimensión íntima del paisaje y convierte a la ribera en un espacio donde la luz y el tiempo parecen suspenderse.











