miércoles, julio 15, 2026
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Elsa Aguirre, ícono del Cine de Oro mexicano, fallece a los 95 años en Cuernavaca rodeada de amor

La legendaria actriz Elsa Irma Aguirre Juárez, una de las últimas grandes figuras de la Época de Oro del cine mexicano, murió la noche del 14 de julio de 2026 en su hogar de Cuernavaca, Morelos, a los 95 años de edad. Hasta el momento no se han revelado las causas oficiales de su fallecimiento.

La noticia fue confirmada este miércoles 15 de julio de 2026 por la Asociación Nacional de Intérpretes (ANDI) a través de sus canales oficiales y redes sociales. Su círculo cercano y su página oficial en Facebook también difundieron un mensaje destacando que partió “rodeada de amor y atención” en su residencia morelense.

“El Consejo Directivo y el Comité de Vigilancia de la Asociación Nacional de Intérpretes comunican el sensible fallecimiento de nuestra socia intérprete Elsa Aguirre. Fue una de las actrices más icónicas y emblemáticas de la Época de Oro del cine mexicano, célebre tanto por su talento dramático como por ser considerada uno de los rostros más bellos de la pantalla grande. Algunas de sus películas fueron: ‘Cuidado con el amor’, ‘Lluvia roja’ y ‘La mujer que yo amé’. A sus familiares y amigos mandamos nuestras más sentidas condolencias de parte del Consejo Directivo y Comité de Vigilancia de la ANDI. ¡Descanse en paz!”

Elsa Aguirre nació el 25 de septiembre de 1930 en Chihuahua, Chihuahua. Su irrupción en el cine fue casi accidental: a los 14 años ganó un concurso de belleza organizado por CLASA Films Mundiales, lo que la llevó a debutar junto a su hermana Alma Rosa Aguirre en El sexo fuerte (1945-1946). Rápidamente se consolidó como una de las bellezas y actrices más destacadas de su generación, participando en cerca de 50 producciones cinematográficas.

Entre sus películas más destacadas de la Época de Oro se encuentran Lluvia roja (1950), donde compartió créditos con Jorge Negrete, La mujer que yo amé (1950), Cuatro noches contigo (1952) y Cuidado con el amor (1954), ambas con Pedro Infante, Ojos de juventud (1948), Vainilla, bronce y morir (1957), Algo flota sobre el agua (1948, con Arturo de Córdova), Casa de mujeres (1966) y El día de la boda (1968), entre muchas otras. Mantuvo una presencia constante en televisión con telenovelas como Acapulco, cuerpo y alma, Mujeres engañadas y Belinda (2004), que marcó su última participación en el género. Recibió el Ariel de Oro en 2003 por su trayectoria.

En el plano personal, mantuvo un breve pero recordado noviazgo con Jorge Negrete a inicios de los años 50, durante el rodaje de Lluvia roja. Negrete, 19 años mayor que ella, intentó ejercer un rol de mentor además de pareja; Elsa decidió terminar la relación porque buscaba un romance, no una figura paternal. Posteriormente, Negrete se casó con María Félix.

Elsa Aguirre contrajo matrimonio en tres ocasiones: con el periodista Armando Rodríguez Morado (con quien tuvo a su único hijo, Hugo), el cineasta José Bolaños y el maestro de yoga chileno José Rafael Estrada Valero. Su vida estuvo marcada por una profunda tragedia: la muerte de su hijo Hugo a los 30 años, tras complicaciones de un accidente automovilístico ocurrido alrededor de 2001. La actriz estuvo a su lado en los momentos finales y describió haber visto “una expresión de paz en su cara”. Este suceso fue señalado como el más doloroso de su existencia.

En sus últimos años vivió en Cuernavaca, Morelos, ciudad de la que dijo en entrevistas: “Tengo 40 años viviendo en Cuernavaca. Y estoy rodeada de amor de mi familia”. Se dedicó intensamente a la práctica y difusión del yoga durante más de cinco décadas y mantuvo una presencia activa en redes sociales con el apoyo de su ahijado y colaborador de confianza, Hassim Estrada, quien administraba su página oficial.

En septiembre de 2025, durante una entrevista con la revista TV Notas (en la que apareció con un generador de oxígeno por cuestiones de salud), reveló su última voluntad:

“Mi última voluntad es que cuando me muera, ahí debo estar para que me incineren. Que Hassim se lleve las cenizas y las deje en algún lugar alto, donde estemos más separados de la materia.”

La actriz se mantuvo lúcida y conectada con su público hasta los últimos meses, compartiendo recuerdos y mensajes de gratitud. Su partida cierra un capítulo irrepetible de la historia del cine mexicano.